Baraka - Cassie Cage - Cetrion - D'Vorah - Erron Black - Frost - Fujin - Geras - Jacqui Briggs - Jade - Jax - Johnny Cage - The Joker - Kabal - Kano - Kitana - Kollector - Kotal Kahn - Kung Lao - Liu Kang - Mileena - Nightwolf - Noob Saibot - Raiden - Rain - Rambo - RoboCop - Scorpion - Shang Tsung - Shao Kahn - Sheeva - Sindel - Skarlet - Sonya Blade - Spawn - Sub-Zero - Terminator T-800
¡El poder de Kronika era mío para compartir con la tribu!
En la línea temporal que creé, los Tarkatan ya no serán esclavos. ¡Gobernaremos!
Konquistamos fácilmente Edenia, después el Mundo Exterior y el Infierno. Por último, desafiamos a la Tierra en Mortal Kombat.
En mil años, todos los reinos sucumbieron a nuestra hoja…
¡Y aún no hemos terminado!
Por segunda vez en mi vida, le he dado una paliza a un inmortal. ¿Mi premio? El Reloj de arena.
¡Ahora puedo cambiar la historia! Hablando de ridículos poderes cósmicos.
A pesar de lo que puedas pensar de las chicas de Beverly Hills, ese NO es mi estilo. Lo de ser el Elegido es para los Liu Kang y Kitanas del mundo.
En la próxima línea temporal solo quiero ser un soldado modelo. Dirigir la próxima generación de las Fuerzas Especiales. ¡Nacimos para defender la Tierra!
Igual que los héroes que me inspiraron… mis padres.
Vale, quiero una cosa más: que vuelva mi madre.
No solo por mí, sino por papá. Mi madre y él se merecen un final tipo "felices para siempre".
Nunca sabremos lo diferentes que fueron las cosas la última vez. Pero estaremos juntos. Una familia.
Y eso es lo que importa.
Al principio me negaba a verlo, pero al final vi la sabiduría de las palabras de Liu Kang.
Hay una virtud mayor que el deseo de equilibrio de mi madre. Debemos permitir que el bien florezca.
Pero no importa como cambie el tiempo, erradicar el mal resulta imposible.
Aún libres de deseo, los mortales siguen matándose. Divididos por los reinos y las razas, justifican su odio.
Soberbia, avaricia, envidia. Para apreciar mis dones, los pecados mortales deben desaparecer.
Por eso bautizo los reinos con fuego. Los mortales kombatirán el mal durante eones y, al final, conseguirán vencer.
Y cuando resurjan de la oscuridad, serán humildes…
Dispuestos a abrazar la luz.
Plaga.
La palabra humanoide para los kytinn y el resto de insectoides.
Pero con el Reloj de arena, Esta puede repasar la historia y desmentir el mito.
Los humanoides viven para matar. Sin un enemigo común con el que luchar, se dividen. Destruyéndose entre ellos.
Los insectoides quieren sobrevivir. Ningún conflicto nos divide. Nos kompletamos. No matamos a los nuestros.
Así que, ¿quién es la plaga?
Es hora de que Esta escriba una historia más justa.
Una en que los molestos humanoides estén en el lugar que les corresponde…
Arrastrándose bajo nuestros pies.
A decir verdad me sorprendió, vencer a Kronika. No está mal para un flacucho de Wickett.
Ya está hecho, ¿y ahora qué? No me entusiasma ser el Señor del Tiempo, atrapado en una isla en medio de la nada.
No, a Erron Black le gusta estar donde está la acción.
Según lo veo, el tiempo tendrá que seguir revuelto. Menudo viaje ha sido. Hay que mantener la emoción.
Lo que significa asegurarse de que nadie pueda fastidiarlo.
En cuanto tire el Reloj de arena al Mar de la Sangre, nadie volverá a cambiar la historia.
¿Y luego qué? Y yo qué sé.
Y así es como me gusta que sea.
Sub-Zero me echó. Raiden me repudió. Todos lo hicieron, incluso Kronika.
Hasta que congelé sus miradas engreídas y me convertí en el nuevo Gran Maestro de los Lin Kuei.
El Reloj de arena ofrece grandes posibilidades. Con él, cambiaré la historia hasta que todos veneren mi nombre.
Sin embargo, hasta su poder tiene límites. Mi visión puede verse frustrada por decisiones individuales.
Pero al contrario de Kronika, yo no permitiré que esas imperfecciones maceren hasta que haya que reiniciar el tiempo.
Los Lin Kuei serán mis guerreros del tiempo. Viajando por la historia se desharán de aquellos cuyas acciones amenacen mi visión.
Desde este momento, mi grandeza no pasará inadvertida. Nadie volverá a repudiarme.
Como nuevo Guardián del Tiempo, tenía una gran responsabilidad. ¿Quién era yo para diseñar el destino de los mortales?
Como su protector, tenía que protegerlos durante muchos años. Sin embargo, aunque fue mucho lo que aprendí de los mortales…
…no llegaba a comprender la dinámica de su vida cotidiana.
Así que utilicé el Reloj de arena para vivir cientos de miles de vidas,
todas únicas, con diferentes tipos de reinos, razas, géneros y destinos.
Pero lo más importante es que aprendí a valorar el placer del cálido abrazo de una familia al final del día.
Ahora que cuento con este nuevo conocimiento, no manejo la historia a mi voluntad, sino que la dispongo al servicio de aquellos que deben vivirla.
Aunque no pueda predecir los acontecimientos, estoy dispuesto a dar a los mortales la oportunidad de tener una mejor y más pacífica existencia.
El incesante ciclo de Kronika de rebobinar y empezar el tiempo, ha destruido mi espíritu. Pero se niega a concederme tanto libertad como muerte.
Así que cogí su poder para hacer lo que ella no pudo. Crearé una línea temporal definitiva y perfecta. Entonces, descansaré.
Pero la tarea era más difícil de lo que creía. Los mortales se negaban a seguir el camino que les marcaba.
Línea tras línea, mi frustración crecía. Empecé a comprender por qué Kronika se había vuelto loca.
Puede que los mortales no necesiten un Señor del Tiempo.
Sacrificaré mi cuerpo y mi poder para rediseñar las Arenas y que el Reloj funcione solo.
Y por primera vez en la eternidad, puedo descansar… en paz.
El Reloj de arena estaba ahí para cogerlo y solo podía pensar en una cosa: papá.
Asesinado, retornado, resucitado. Desde que volvió, mi padre no ha olvidado las cosas que hizo por Quan Chi.
Pensé que con el Reloj de arena podría arreglarlo.
Y puedo.
Papá no morirá en la masacre. Jamás será un retornado. Pero resulta que esa sensación que tenía desde el principio era cierta.
Papá y mamá se conocieron mientras él estuvo en tratamiento. Si no sufre, no se conocen. Y yo no naceré.
¿Y sabes qué? Me parece bien.
No solo protejo a mi padre. Protejo a todos por los que arriesgará su vida. Es lo que él haría en mi lugar. Es lo que hacen los Briggs.
Sé que nunca llegarás a oírlo, pero adiós, papá.
Te quiero.
Tuve el poder de cambiar el tiempo y el destino, pero me perdí. ¿Qué Kahn he de resucitar: mi amor, Kotal, o mi fiel amiga, Kitana?
Oí la voz de Kotal llamándome…
Sigue a tu corazón, Jade.
Así que seguí a mi corazón y me llevó a un lugar inesperado… un vago recuerdo del hogar y…
Mi madre.
¡Recuperé a mis padres y Edenia y construí una nueva era sin Shao Kahn! Y disfruté de una infancia tan feliz…
Pero al madurar, noté que no era como los demás niños. El poder de Kronika vivía en mí…
Me guiaba hacia un propósito mayor.
En mi mayoría de edad, llegué a ser una divinidad como Protector de Edenia. Con la sabiduría de los tiempos pasados como arma, desafié a Shinnok y Cetrion.
Sin los hijos de Kronika enfrentando unos reinos con otros, podríamos estar en paz. Y permanecer así, bajo mi atenta mirada.
Lo único que quería era arreglar mi vida. Ahora tengo el poder de arreglar la historia.
Raiden me advirtió de que no puedo arreglarlo todo. Si cambiaba demasiado, perdería a Vera. Y a Jacqui.
Pero este poder está por encima. Si solo pienso en ayudarme a mí mismo, ¿qué clase de oficial soy? ¿Qué clase de hombre?
He tenido suerte. Mi familia y yo hemos vivido el sueño americano.
Pero la mayoría de la gente como yo no tiene esa oportunidad. Tengo que arreglar las cosas por ellos.
Y no voy a esperar cientos de años a que se den cuenta, cuando tengo el poder de acelerar las cosas.
No lo conseguiré a la primera. Ni a la segunda. Ni siquiera a la tercera.
Pero al final, conseguiré hacer las cosas bien. Mi familia ha vuelto. El mundo un lugar mejor para todos.
Parece ser que PUEDES tenerlo todo. El que diga que no puedes, necesita soñar más a lo grande.
¿Toda esta aventura? Una gran locura.
¿Me caso con Sonya? ¿Tengo una hija a la que le caigo bien? ¡Las mentes curiosas quieren saber cómo demonios pasó!
Conseguí que el Reloj de arena me enseñara cómo me convertiría en un icono global pateándole el culo a Shinnok, lo que hice de maravilla. De momento bien.
Hasta que la cagué con eso de la fama. No toqué fondo hasta que vi lo mucho que había decepcionado a mi pequeña.
Por fin entendí lo que mi viejo yo me decía sobre la humildad y la madurez. Pero también sabía que no podía conseguirlo sin vivir su misma vida.
Así que restaure el tiempo, tal y como era.
Con una pequeña diferencia…
La historia de Sonya no terminaría debajo de los escombros de un castillo en el Infierno, porque las pelis de Johnny Cage siempre tienen finales felices.
Estas han sido unas vacaciones de ensueño.
He visto caos. Mutilación.
Ha sido la bomba…
… durante un tiempo.
Pero ¿y esos petardos? No han terminado de pillar mi sentido del humor.
Ni siquiera ese guapo de cara, Mimo ninja.
¡Buenas noches, dulce príncipe!
Les he dado un buen remate a todos los de la Tierra y el Mundo Exterior que se lo merecían.
Incluso a los de mi querido Infierno.
Me sentía solito y quería hacer nuevos amigos.
Por suerte, me hice con la herramienta perfecta para buscarlos:
¡Qué maravilla lo del Reloj de arena!
Havik y yo vamos a ser amigos del alma.
¿Y qué significa eso? Pues que mi nuevo compañero conoce todo un reino dedicado al orden y a la disciplina.
Y su única misión es alterarlo.
¡Creo que es hora de ponerse en marcha!
¡Te presento a la Liga de los Maníacos Incompredidos!
¡Vamos a hacer una buena purga en el Reino del Orden!
Y cuando terminemos con este, iremos a por el siguiente.
Tal vez nos pasemos por tu casa y coloquemos unas granadas debajo de tu almohada.
O destripemos a tu mascota. O tal vez…
¡nos carguemos tu televisor!
[risa malvada]
Esta mierda suena bien, ¿no? Poder controlar el tiempo. Inmortalidad. Destino.
Déjame decirte que este trabajo apesta. No te pagan, no hay fines de semana y tu turno dura para siempre.
Lo más inteligente sería retroceder en el tiempo y devolvérselo a Kronika.
¡Puedes apostar a que me lo agradece!
No le pedí mucho a cambio. Solo la oportunidad de eliminar a cualquiera que haya intentado quemarme.
De todas formas, el Dragón Negro siempre fue un fraude como hermandad.
Ahora puedo vivir una vida larga y sencilla como un adinerado hombre de familia.
Y si Shao Kahn o Shinnok llaman a mi puerta, mi familia y yo les machacaremos. Tal y como hice con la madre de Shinnok. Je, je, je.
He hecho muchas cosas, pero ninguna como esta. Perdoné a Kronika a cambio del Reloj de arena.
¿El poder de dar forma al tiempo y la historia a mi antojo?
Joder, sí.
Lo preparé todo para que saliera perfecto. ¿Todo lo que siempre he soñado, querido y deseado? Dicho y hecho.
Pero en seguida me di cuenta que ya nada tenía gracia. Sin luchar, ganar no merecía la pena.
No, lo divertido no era tenerlo. Era conseguirlo.
Así que cambié las cosas una vez más.
Ahora lo que quiero siempre está fuera de mi alcance. Tengo que ganarlo.
Gané muchas batallas, pero no siempre. Y, cuando gano, saboreo la victoria.
Cuando posé la vista en el Reloj de arena, supe lo que tenía que hacer: restaurar mi hogar, Edenia.
Experimentar Edenia, sus verdes paisajes por primera vez… nunca me he sentido tan bien.
Pero esa alegría duró poco.
Las tradiciones de Edenia, sus idiomas, su cultura. Todo me era kompletamente extraño, al habérmelo prohibido Shao Kahn. Encajaba entre mi gente tanto como lo haría un tarkatano.
La verdad dolía. A pesar de tener sangre edeniana, no me sentía de Edenia.
Soy del Mundo Exterior.
No solo eso; soy el Kahn del Mundo Exterior.
Usaré antiguas enseñanzas edenianas para mejorar como gobernante.
Así, cumpliré mi misión de ser mejor que la gente del Mundo Exterior, incluso Edenia.
Kronika hizo grandes promesas. Aunque no lo suficientes para lo que sufrió mi gente. Nuestras manos construyeron el Koliseo, el Palacio…
Éramos esclavos. Servíamos o moríamos.
Mi gente merecía cada moneda que robaba de los tributos de Shao Kahn.
No es que mis hermanos y hermanas se unieran a la causa para ayudarme. No, todos los tesoros que he ganado, los he ganado yo.
No espero ninguna limosna. Cojo lo que quiero.
Por eso ahora soy Kahn.
El Infierno. La Tierra. El Reino del Orden. El Reino del Caos. Los quiero todos. Y los conseguiré por derecho… de MORTAL KOMBAT.
En sus últimos momentos, Kronika trató de tentarme. Perdonar su vida a cambio de reescribir la historia.
Con Jade como mi reina, gobernaría un imperio osh-tekk eterno que abarcaría todos los reinos.
Pero Kronika nunca entendió el corazón osh-tekk. Nuestras vidas son capas, tejidas por decisiones y circunstancias. Tira de un solo hilo y la capa se hará pedazos y se volverá inservible.
Ahora que se me ha encomendado guardar el tiempo, hay quien me pide que reescriba su historia.
Pero mientras yo tenga el Reloj de arena, no moldearé el destino a favor de nadie.
La historia es una partida que cada uno tendrá que jugar.
Deja que la arena caiga donde deba.
Por supuesto que derroté a Kronika. Y cuando lo hice, solo había una cosa que quería hacer con el Reloj de arena. Deshacer el destino de mi ancestro, el gran Kung Lao.
En mi línea temporal, el gran Kung Lao es el campeón indiscutible de Mortal Kombat. La Tierra no pierde ningún torneo.
Durante generaciones, su ejemplo inspira a millones a unirse a la Sociedad del Loto Blanco y defender la Tierra.
Y ellos inspiran a los rebeldes a derrocar a Shao Kahn en el Mundo Exterior. Los reinos firman la paz.
Hasta que, inevitablemente, un enemigo más poderoso aparece…
…y se encuentra con la Tierra respaldada por Kung Lao, Señor Inmortal del Tiempo y Guerrero Supremo.
Supéralo, Liu Kang.
¿Qué significa hacer uso de las Arenas del Tiempo? ¿Ser el Elegido?
Significa tomar decisiones que te rompen el corazón.
Para protegerlos a todos, compartí el poder de Kronika con la gente en quien confiaba.
Juntos reemplazamos a los Dioses Antiguos a los que Cetrion había traicionado… convirtiéndonos en guardianes de los reinos.
Pero…
Mi corazón anhela una vida más sencilla. Una que no se puede tener siendo el Elegido, ya no digamos un Dios Antiguo.
Lo que daríamos Kitana y yo por esos placeres tan simples. Quizá en otra línea temporal podrían ser nuestros.
Ahora que por fin tenía el Reloj de arena, podía empezar a pensar en mi hermana.
Soy carne de su carne. Compartimos la misma sangre. Quería que fuéramos familia…
Pero me quería muerta. ¡No era su hermana gemela, sino un engendro!
Lo horrorizada que se sentiría si supiera que he utilizado el poder de Kronika para ocupar su lugar.
Con la aprobación de mis padres, gobierno los reinos como Kahnum del Tiempo.
¿Y los amigos de mi hermana, su amante? Todos me adoran.
Kitana ha sido olvidada y su nombre enterrado en las arenas de la historia.
Sin embargo, no puedo reinar para siempre.
Como todas las reinas, necesito un heredero. Alguien que preserve mi nombre y haga mi voluntad durante toda la eternidad.
A diferencia de mi hermana, mi hija me mira con admiración y asombro.
Para ella no soy una abominación, sino la perfección.
Antes de convertirme en Nightwolf, era un simple necio llamado Grey Cloud.
Nacido en la pobreza, odiaba a mis ancestros por haber entregado nuestro futuro a los colonizadores…
Kano me ofreció una vía de escape y me prometió una gran fortuna si robaba a mi tribu las reliquias más sagradas.
Me sentí muy tentado, pero luego me di cuenta de que al salvarme a mí, estaba entregando la dignidad de mi pueblo.
Por primera vez en mi vida, defendí el honor de los matokas.
Pero esto no le gustó nada a Kano.
Entonces, cuando estaba a punto de morir, el Gran Espíritu vino a mí.
Al rechazar la propuesta de Kano, había demostrado ser digno de un honor ancestral. El poder de Nightwolf… defensor legendario de los matokas.
Ahora que he heredado el poder de Kronika, dos caminos se muestran ante mí.
El Guardián del Tiempo no puede ser defensor de los matokas al mismo tiempo. ¿Cuál es el camino que debo escoger?
Incluso aquí, en el origen de los tiempos, la sabiduría del Gran Espíritu me guía. Me llama para restaurar la historia.
Otro debe defender a los matokas.
El próximo Nightwolf. Como todas nuestras reliquias sagradas, el poder de Nightwolf pertenece a la tribu.
Cualquier matoka puede demostrar ser digno de este poder.
Me gusta pensar en la idea de quién será el próximo que nos defenderá.
Kronika dijo que lideraría el clan más letal de la Nueva Era.
Pero le hizo la misma promesa a muchos. Nunca hubiese podido mantenerlas todas.
Así que fui yo quien cometió la traición, antes de que lo hiciese ella.
Cuando las arenas se fusionaron a mis sombras, creció mi ambición. ¿Por qué gobernar a los mortales cuando podía gobernar al destino?
Los mortales se resistieron, pero no pudieron parar mi frío y negro manto infinito.
Todo es oscuro. Todo es sombra.
He tenido muchos nombres. Ahora soy la Muerte, destructor de mundos.
Kronika me ha manipulado. En cada línea temporal ha fomentado mi ira y alimentado mi arrogancia, y me ha enfrentado a Liu Kang.
Recordando mi propia falibilidad, siendo humillado. ¿Cómo podría ser merecedor de aceptar el puesto de Guardián del Tiempo?
Creía que para controlar el tiempo y el destino justamente, tenía que purgarme de toda emoción humana. Convoqué la magia más poderosa y borré todo mi miedo y mi ira. Solo quedó la lógica pura.
Pero pronto aprendí que la decisión lógica no es siempre la decisión justa. A no ser que se temple con compasión, la lógica lleva a decisiones no mejores que las del miedo o la ira.
Ahora estoy, una vez más, al principio del tiempo.
Pero en este viaje a través de la historia, imbuiré la lógica con amor.
En esta línea temporal, por fin conseguiré la paz para todos los reinos.
Kronika estaba muerta. Y ahora que por fin tenía el Reloj de arena, podía controlar el futuro de Edenia. Había conseguido lo que quería.
Todo menos lo que más ansiaba: conocer la verdadera historia de mi familia.
Sabía que era un bastardo. Fui fruto de un romance ilícito entre el dios edeniano Argus y una mujer mortal, Amara.
Pero lo que no sabía, hasta que el Reloj de arena me lo mostró, era que tanto mi madre como yo fuimos víctimas.
No me había abandonado. Mi padre le hizo creer que había nacido muerto.
Me arrebataron de sus brazos y dejaron que me pudriera entre los campesinos. Y mi madre acabó muriendo de pena.
Argus ocultó el escándalo y la humillación matando a la única persona que me había querido.
Por todo esto, morirá.
Y sus hijos, Taven y Daegon.
¿Y su querida esposa, Delia? A ella la dejaré con vida.
Para que se le rompa el corazón como a mi madre mientras llora por sus hijos.
No pedí esta guerra. Pero una vez que empezó, tuve que terminarla.
Sin duda, Kronika fue el enemigo más difícil al que jamás tuve que enfrentarme.
Todas mis tácticas y mi entrenamiento eran inútiles frente a una diosa como ella. Y al final, se acabó convirtiendo en una batalla de egos.
Nunca se me ocurrió que, al ganar, conseguiría su Reloj de arena.
Al principio, esperaba poder arreglar todos los errores de la historia.
Pero entonces me di cuenta de que, si lo hacía, tenía que decidir el destino de millones de personas.
¿Decidir quién vive y quién muere? ¿Para toda la eternidad? Korrompería mi alma.
No sería mejor que todos esos hombres que nos mandaron a la guerra sin importarles una mierda qué pasaría.
Y ese no era el hombre en el que quería convertirme.
Es hora de irse, esta vez para siempre, y dejar el dolor y el horror atrás.
Después de todo por lo que he pasado, me he ganado un poco de paz.
La OCP me creó para servir al público, proteger a los inocentes y defender la ley.
Así que, cuando descubrí que Kano vendía armas a bandas del viejo Detroit,
entendí que debía detenerlo.
Nunca pensé que su caza me llevaría a un universo diferente, y mucho menos que acabaría enfrentándome a la protectora de Kano, Kronika.
Y cuando Kronika fue derrotada, ocurrió algo inesperado.
Su poder eliminió todos los límites que mis creadores habían puesto en mi sistema.
Por primera vez, vi el verdadero alcance de la korrupción de la OCP. No se trataba solo un par de ejecutivos avariciosos…
…sino de toda la maldita empresa.
La OCP está jugando a dos bandas; negocia con policías y con delincuentes.
Cuando llegue a casa, voy a llevarlos ante la justicia.
Pero no va a ser nada sencillo, ni rápido. La OCP tiene demasiado poder y dinero para que pueda encargarme yo solo.
Menos mal que va a ser un esfuerzo "compartido entre agencias".
Os presento a la policía del futuro.
Le hice una promesa a mi yo del futuro: que no me quedaría en el pasado.
Pero en cuanto tuve el Reloj de arena, no pude mantener la promesa.
Tenía que recuperar a mi familia.
Moldeé las Arenas del Tiempo una y otra vez. Pero en cada nueva línea temporal la desgracia se repetía. No tenía poder para cambiarlo.
Tras eones, aprendí la verdad. Había más como Kronika. Muchos más Titanes, y todos mas poderosos y antiguos que los Dioses Antiguos.
Ellos conspiran en nuestra contra.
Mi familia, yo. Somos peones en su juego.
¿Por qué? No lo sé. Pero lo descubriré. Y entonces, tendré mi venganza.
El poder de Kronika se apoderó de mí… Tanto que me habría vuelto loco…
Si no hubiera pasado siglos dominando los poderes oscuros que van más allá de la comprensión del resto de los mortales.
Ahora soy el maestro del tiempo y del destino.
Pero la caída de Kronika demuestra que los titanes también pueden ser derrotados.
Mi nuevo poder me permite recorrer infinitas líneas temporales y alimentarme de millones de almas, aunque soy vulnerable.
Para sobrevivir, debo permanecer en las sombras, mantenerme al margen de los conflictos y depender de otros para cumplir mi voluntad…
Y para ser más concretos, dependo de mis compañeros titanes…
Es fácil manipular a estos seres monstruosos si recurres a su avaricia, a su orgullo y a sus temores.
Gracias a todo esto, cada alma de la eternidad se somete a mi voluntad.
En mi Nueva Era, demostraré que la ética no es más que una ilusión.
La astucia prosperará, mientras que la "bondad" fracasará.
Palabra de Shang Tsung.
Que tengáis un buen día.
Konquisté la historia como hice con los reinos: fusionando millones de posibles líneas temporales en una singularidad.
He vuelto a hacer el universo a mi imagen y todo es como debería ser.
El débil sirve al fuerte.
El fuerte kompite por poder, riqueza y mi favor en el torneo de Mortal Kombat.
Durante siglos nadie ha derrotado al campeón del torneo. Y ese campeón… soy yo.
¡Viva el Konquistador! ¡Viva Shao Kahn!
He pasado toda mi vida luchando y preparándome para derrotar a Kronika.
Pero como Guardiana del Tiempo, debo ser creadora, no konquistadora.
Pensé en todos los hijos e hijas que había perdido en batalla durante todos esos años.
Diseñé un destino mejor para mi pueblo. Una historia en la que los shokan crearan y no destruyeran.
Los resultados fueros catastróficos.
La comodidad y la calma extinguieron el fuego del dragón que una vez ardió en los corazones de los shokan. Se convirtieron en unos necios débiles y korruptos.
La línea temporal tenía que volver a empezar. La guerra, aunque sea trágica, es lo que forja la voluntad de un shokan.
Mi pueblo luchará. Muchos morirán. Pero los conduciré a la victoria.
Y será entonces cuando el fuego del dragón arda en los corazones de los shokan para siempre.
Al principio, Shao Kahn invadió Edenia, asesinó a Jerrod, mi marido, y me obligó a ser su esposa.
Eso es lo que cuenta la historia, pero es mentira.
La cuento para no perder la confianza de mis súbditos ni la de mi hija, Kitana.
¿La verdad? Jerrod era débil.
Destinado al fracaso.
Al traicionarle, conseguí un mejor amante y el arma definitiva…
Un conquistador para unir todos los reinos y ponerlos a mi entera disposición.
Pero entonces Kronika modificó la historia y tuve que enfrentarme a un futuro en el que había estado muerta durante siglos.
Mi supuesta familia me había fallado de todas las formas posibles.
Kitana fue la que más daño que hizo.
En vez de unir los reinos, intentó liberarlos.
¡Como si los salvajes del páramo pudieran ser algo más que siervos!
Como buena madre que soy, tuve que disciplinar a mi princesita.
Y luego, tuve que disciplinar a una titán…
Ahora he derrotado a Kronika.
He dejado atrás a Shao Kahn y a Kitana.
Ya no tengo familia.
Ni rivales.
Ni más dioses.
Ahora estoy por encima de todos ellos, sentada en un trono que unifica todos los reinos… y todas las realidades.
Quienquiera que seas, dondequiera que estés, cuando te presentes ante mí, arrodíllate.
Pues soy Sindel, Emperatriz del Tiempo, y solo existes para servirme…
De todas sus hijas, Shao Kahn me hizo la más letal.
Me sacó de las alcantarillas. Me vinculó al Código de Sangre. Me hizo luchar por reconocimiento.
Quizá llegue a elogiarme…
…cuando una el Código de Sangre a las Arenas del Tiempo.
Ahora soy un Dios de la Sangre y exijo más que reconocimiento. Quiero veneración.
Tendré templos, ministerios, acólitos, oradores…
Y sacrificios. Ríos de sangre, vertidos en mi nombre, para purgar a los herejes que osen rechazarme.
Qué orgulloso está Shao Kahn.
Orgulloso… y obediente.
Pues lo único mejor que el reconocimiento de mi maestro, es que él suplique el mío.
Y me venerará… o habrá sangre.
Nadie vio venir a Kronika. Ni siquiera Raiden.
Pero con el Reloj de arena puedo ver todo el terror de los reinos. Cualquier persona en su sano juicio habría huido gritando.
Es mi deber deshacerme de estos viejos seres todopoderosos. Pero para ello necesito un equipo de élite de dioses inmortales.
Resulta que para crear un nuevo dios, tienes que destruir uno viejo. Así que cacé al más viejo que encontré, una deidad de un reino de nombre impronunciable olvidado.
Es la batalla de mi vida, pero tengo algo que este dios no tiene, familia.
En el pasado, ellos eran las personas más importantes para mí. Ahora, son mi Escuadra Divina.
Mi hija.
Mi compañero de armas.
Mi ahijada.
Sí. Incluso Johnny.
Pero solo porque Cassie insistió. Y puede que le echara algo de menos. Pero no se lo digas.
Habría matado a todos los demonios del Infierno…
Pero aparecieron los invasores del Infierno para cabrearme.
Habría necesitado mucho poder si me hubiera enfrentado a ellos yo solo.
Pero mis nuevos amigos les estaban dando caza.
Fuego y Hielo.
Discuten. Constantemente.
Por eso prefiero trabajar solo.
Pero cuando se trata de matar a unos capullos endemoniados, estos tíos no se andan con tonterías.
Eso es lo importante.
Los Grandes Maestros me advirtieron sobre Kronika.
Me dijeron que quería resucitar a un tal dios del Infierno llamado "Shinnok".
Pero eso no pasará mientras esté yo aquí.
Kronika es tan diabólica como Malebolgia. Los dos hacen promesas. Los dos dicen mentiras.
Los dos me subestiman.
Por eso quiero crear un nuevo infierno, donde puedan arder juntos…
… para toda la eternidad.
[breve risa escalofriante de satisfacción]
El Infierno está controlado, pero todavía hay ocho Infiernos por purgar.
Es hora de pedir refuerzos.
Las decisiones que tomé en vida marcaron mi destino.
No tengo salvación.
Pero los condenados también pueden hacer el bien.
Me dirijo a todos los demonios, que hacéis falsas promesas y mentís.
Estamos llegando… Y en el Infierno tampoco tendréis ninguna posibilidad.
En cuanto tuve el Reloj de arena, mi primer pensamiento fue reescribir la historia y redimir el honor de los Lin Kuei.
Pero luego pensé en Bi-Han; su vida konsumida por el mal. Antes de redimir a mi clan, tenía que redimir a mi hermano.
Con el Reloj de arena, retrocedí hasta nuestra niñez. Estudié cada segundo de la vida de Bi-Han para entender por qué…
Por qué aceptó la korrupción de Sektor. Por qué disfrutó con el poder maligno que le dio Quan Chi.
Con el conocimiento como arma, rediseñé las Arenas del Tiempo. Cambié la vida de Bi-Han y su helado corazón.
Ahora somos camaradas, no rivales. Juntos, como Grandes Maestros, lideramos los Lin Kuei defendiendo la Tierra.
Lo que trajo a Terminator aquí fue un accidente, no su pasado en la Tierra.
Pero no le costó demasiado adaptarse.
Descubrió que, si acababa con Kronika y se hacía con su Reloj de arena, podría cumplir su misión.
Destruir a toda la humanidad para que las máquinas pudieran hacerse con el control.
Pero resulta que el Reloj de arena no funcionaba como esperaba.
No importaba el número de veces que Terminator reiniciara la historia; la guerra entre humanos y máquinas siempre concluía de la misma forma.
Con su destrucción mutua.
Se dio cuenta de que era una batalla perdida.
La única forma de salir victorioso era no participar.
Así que Terminator utilizó el Reloj de arena para construir un futuro en el que las máquinas y los humanos no luchan, sino que colaboran.
Terminator sabía que, para conservar su futuro, nadie podía conocer la existencia del Reloj de arena.
La información almacenada en su memoria cibernética era peligrosa.
Tenía que destruirla.
Por eso, Terminator decidió sumergirse en las profundidades infinitas del Mar de la Sangre.
Allí nadie podría encontrarle jamás, ni descubrir los secretos del Reloj de arena.
Si pudieras preguntarle, te diría que tomó la única decisión lógica.
Pero en mi opinión, esa máquina es un héroe.