Mortal Kombat 1 (2023)

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Choose Your Fighter

Ashrah - Baraka - Conan - Cyrax - Ermac - Geras - Ghostface - Havik - Homelander - Johnny Cage - Kenshi - Kitana - Kung Lao - Li Mei - Liu Kang - Mileena - Nitara - Noob Saibot - Omni-Man - Peacemaker - Quan Chi - Raiden - Rain - Reiko - Reptile - Scorpion - Sektor - Shang Tsung - General Shao - Sindel - Smoke - Sub-Zero - T-1000 - Takeda - Tanya

Endings

Ashrah

No podía creer que Liu Kang me diese la bienvenida a la Tierra. O que pensase que era digna de estudiar con sus maestros Shaolin.

Después de pasarme la vida buscando un hogar, por fin lo tenía.

Sin embargo, mi alegría se oscureció al pensar en Sareena.

Mi hermana sombría seguía bajo el yugo de Quan Chi, y merecía librarse de él tanto o más que yo.

Quan Chi y el resto de mis hermanas mostraron tenacidad, pero no fueron rivales para mi espada.

Arranqué a Sareena de sus manos.

Liu Kang me ayudó a romper el hechizo de Quan Chi.

Con la mente libre de su influjo por primera vez en años, Sareena decidió venir conmigo a la Tierra.

Mi hermana y yo volvemos a kombatir juntas.

Solo que ahora lo hacemos por la Tierra.

Juntas hemos creado la Orden de la Luz.


Baraka

Aunque el régimen había cambiado, lo demás seguía igual. Mi pueblo sufría en silencio, ignorado por el resto del Mundo Exterior.

Sin embargo, ahora conocía el secreto de la emperatriz Mileena: también padecía el mal de tarkat. Si alguien podía ayudarme, era ella.

Pero ¿cómo conseguir una audiencia?

Syzoth. Él era el nuevo emisario de la emperatriz ante los zaterranos. Le pedí que nos presentase. Con gran riesgo para su persona, accedió.

Respondiendo a mis rezos, la emperatriz aceptó el encuentro. Lo que es más; estaba dispuesta a visitar la colonia.

Se sorprendió al ver cómo vivíamos. Enseguida se preocupó por darnos atención y comodidad.

Gracias a la emperatriz y a Syzoth, los tarkatanos ya no somos unos parias. Eso bastará hasta que nuestra enfermedad pueda curarse.


Conan

Mi maestro ha sabido que existen otros mundos y otros planos desde que halló al misterioso Yog-Kosha.

Ha soñado largo tiempo con visitarlos y con servirse de sus placeres.

Así pues, cuando se enteró de que uno de esos mundos se enfrentaba a un mal inimaginable, no dudó en responder a su petición de socorro.

Sin embargo, ni sus fantasías más descabelladas lo habían preparado para estas horrorosas y descomunales bestias.

Si no son aniquiladas, consumirán este mundo. Y después se llenarán el estómago con el nuestro.

Conan, complacido con sus nuevos aliados y ávido de las aventuras que le deparaba este mundo nuevo, decidió quedarse una vez ganada la batalla.

Luchó en muchas guerras...

y su nombre fue motivo de honores y temor.

Con el tiempo, se convirtió en leyenda.


Cyrax

Aunque Kuai Liang me había aceptado como Shirai Ryu, muchos de sus guerreros no podían.

La sangre derramada en la boda había dejado muchas heridas abiertas. Entiendo que sus corazones hirvieran de amargura.

Un día, en el entrenamiento...

un pequeño empujón dio paso a otro más grande y, de pronto, me encontré luchando por mi vida.

Kuai Liang tuvo que intervenir y expulsó a los instigadores.

Mi presencia perturbaba al clan y eso me enfadaba. ¡Kuai Liang me había tendido la mano y esa no era forma de devolverle el favor!

Ofrecí mi renuncia y pedí que mis atacantes fueran readmitidos.

Este gesto no cerró mi etapa con los Shirai Ryu, sino que, por el contrario, dio paso a un nuevo comienzo.

Mis compañeros resentidos me dieron tregua y ese fue el momento que yo aproveché para demostrarles mi valía.

Dadas las circunstancias, no puedo pedir más.


Ermac

Durante un momento, Jerrod asumió el control.

Arreglamos el daño que se lo había permitido y volvimos a imponer nuestra voluntad colectiva.

Sin embargo, el daño era más profundo de lo que pensábamos.

Sin la ayuda de Quan Chi, el hechizo que nos había dado vida fracasaría.

Todas nuestras almas morirían.

Liberamos al hechicero de su cautiverio…

pero después de curarnos, nos traicionó.

Urdió un plan para esclavizarnos otra vez.

El kombate fue duro, pero perseveramos. Sacamos fuerzas de las habilidades únicas de nuestras almas reunidas.

Ahora debemos decidir nuestro futuro.

Reconciliar nuestros deseos será difícil, pero es algo que debemos hacer.

Si no, nos consumirá la guerra civil.


Geras

Aunque se habían restablecido las barreras entre las líneas temporales, no cabía duda de que podían volver a romperse.

Proteger esta línea temporal exigiría una vigilancia eterna para que no fuese víctima de más agresiones externas.

Sin embargo, mis incontables vidas no me habían preparado para esa tarea. En ninguna de ellas habían coexistido varías líneas temporales.

Controlarlas en busca de amenazas era un problema totalmente nuevo que precisaba de una solución nueva.

Descubrí que, aunque las líneas temporales ya no estaban en contacto, su encuentro las había dejado entrelazadas.

Ahora puedo vigilar todas las líneas temporales en secreto, alerta ante posibles peligros.

Me complace prestar este servicio por la nueva era. Lord Liu Kang cuenta con la garantía de que es seguro.


Ghostface

Estoy en Woodsboro, acechando tranquilamente a mi víctima y, de repente...

me veo aquí.

¿Cómo ha ocurrido? Y ¿por qué?

¡Ni lo sé ni me importa! Lo que sé es que voy a hincarle el diente a este giro de guion.

Lo malo es que aquí no me conocen...

y para saborear el caos necesito que se caguen de miedo.

Bastará con emitir en directo algunas muertes.

La carne desgarrada y la sangre a chorros son muy virales.

Ahí empezará la diversión.

Me muero por ir acumulando cadáveres y ver cómo la muerte les oscurece los ojos.

Si lo hago bien, hasta querrán hacer un videojuego de ello.

(ríe) Y luego yo soy el psicópata.


Havik

La derrota de Quan Chi me había costado todo.

Durante meses había animado su complot y ahora tenía que empezar de nuevo. El pueblo de Seido seguía encadenado.

Ahí es cuando Rain acudió a mí.

En su huida de la emperatriz Mileena, buscaba ayuda con desesperación. Aunque ya estaba harto de hechiceros, este era diferente.

Accedí a darle refugio y él, a cambio, me ayudaría a derrocar el gobierno de Seido.

Y eso hicimos.

Rain invocó una ola tan enorme y poderosa que destruyó la capital.

Los gobernantes fascistas de Seido fueron barridos.

Mi pueblo ya es libre. Puede decidir su propio rumbo y solo necesita seguir sus deseos.

Sus vidas han sido bendecidas por la anarquía.


Homelander

¿Cuántas veces los he salvado?

Me desvivo por ellos. Pero no, doy con el láser a unos míseros transeúntes inocentes y se ponen en plan: "¿qué has hecho por mí últimamente?".

Supongo que han olvidado que en este mundo solo hay un juez.

Yo.

Aunque eso fue antes de que todo se pusiera… raro.

Vale, lo admito: Que se abriese un portal de otra dimensión y empezasen a salir demonios de él no era mi plan de hoy.

Aunque esa movida del multiverso parece estar de moda, así que, ¿quién sabe?

Y los mismos quejicas desagradecidos que se quejaban de que usase el láser en unos don nadie… ahora me suplicaban que los salvara.

Así que salvé el mundo. Otra vez.

Es mi mundo. No permitiré que un hatajo de demonios me falte al respeto.

Pero, después de liquidarlos, su portal, o lo que fuera eso, seguía abierto. Y eso solo podía significar una cosa: secuela. (ríe)

Entré al maldito agujero brillante. ¿Y qué me encontré?

(riendo) Otro reino. Uno con torneos en los que dioses y monstruos luchan a muerte.

Como VoughtLand…, pero para mí solo.

A decir verdad, ojalá hubiera descubierto esos otros reinos antes, porque he disfrutado como un niño.


Johnny Cage

Desde que empezó todo esto, me preguntaba por qué Liu Kang me había escogido para ser campeón.

Es decir, lo estaba petando como estrella de las artes marciales, pero una cosa es el espectáculo y otra muy diferente ir en serio.

Luego, Liu Kang me hizo partícipe de su plan maestro.

Quería que las masas conociesen el mundo que había más allá, poblado de dioses y de monstruos. Y que yo fuera quien les hablase de ello.

Pero yo sabía que revelar toda la verdad de golpe sería un giro demasiado chocante para la mayoría. Por eso conté unas cuantas historias para que la gente fuese acostumbrándose.

Y si hay algo que sé hacer, aparte de kombatir como Dios, es crear un universo cinematográfico. Hago películas, series en directo, juegos o lo que haga falta.

Es como ofrecer un servicio público. Y tampoco me viene mal ganar algo de pasta. Cualquier magnate de la producción estaría orgulloso de esta sinergia.


Kenshi

No buscaba aliados contra la yakuza, pero el agente especial Jackson Briggs se convirtió en uno.

Había escuchado en un pinchazo telefónico que los mafiosos pretendían matarme y me llamó para que fuese su informante.

Nuestra idea era separarnos tras acabar el trabajo, pero Shang Tsung apareció para robar Sento.

Como es lógico, Jackson tenía preguntas.

Se quedó de piedra al enterarse de que las historias de las películas de Johnny eran reales.

En cuando se recuperó del asombro, Jackson comprendió el peligro al que se enfrentaba la Tierra.

Para hacerle frente, consiguió que sus jefes del FBI creasen la Agencia de Investigación del Mundo Exterior.

Cuando me pidió que me uniese, dudé. ¿Qué hacía yo de agente del gobierno?

Pero era un trabajo importante y, lo que es más, una forma honrada de ganarse la vida.


Kitana

El levantamiento del general Shao había dejado hechos polvo a los ejércitos del Mundo Exterior. Éramos vulnerables ante enemigos tanto extranjeros como internos.

Por eso mi hermana me pidió que asumiese el mando, para reagrupar a sus hombres y purgar a los partidarios de Shao.

Solo se fiaba de mí para esta misión.

Los soldados, por su parte, no tenían mucha fe. Pensaban que era una aficionada mimada, sin preparación e incapaz de dar la talla.

Daba igual que supiese kombatir. Lo que importaba era que no fuera una de ellos.

Al final me gané su lealtad alcanzando una victoria épica contra Shao y sus rebeldes. Aunque el general escapó, aplastamos a sus fuerzas.

Mientras me tenga en pie, dirigiré los ejércitos de la emperatriz en defensa del Mundo Exterior. Mediante la fuerza alcanzaremos la paz.


Kung Lao

Era inevitable que los maestros Shaolin me invitasen a unirme a ellos. Sabían que los iniciados podrían aprender mucho de mí.

Shujinko fue uno de mis primeros alumnos. Su capacidad para absorber poderes y habilidades era asombrosa.

Con un buen entrenamiento, podía convertirse en uno de nuestros mejores campeones. Sabía que yo era el único que podía dárselo.

Por desgracia, conforme su pericia aumentó, lo mismo pasó con su ego.

Enamorado de sí mismo y de su poder, Shujinko se convirtió en un peligro para los reinos.

No había aprendido a ser humilde, porque yo no podía enseñárselo.

Debería haber escuchado la advertencia de Raiden y no haber entrenado a Shujinko solo.

Cuando fue sometido, le quitaron a Shujinko sus habilidades y recuerdos acumulados.

Ha vuelto a empezar su entrenamiento como aprendiz.

Esta vez, Raiden y yo entrenaremos juntos a Shujinko. Se convertirá en el campeón que está destinado a ser.

Y yo cumpliré con mis obligaciones con humildad y cooperación.


Li Mei

La emperatriz Mileena se enfrentó a muchos retos cuando comenzó su reinado. Para superarlos, se apoyó en gente de su confianza: a su hermana le dio el mando del ejército y a mí el de la policía imperial.

Aunque echaba mucho de menos a la emperatriz Sindel, me alegró reparar los lazos con su familia.

A pesar de que era un honor ser responsable de la seguridad interna del Mundo Exterior, pronto me di cuenta de que había sido un error aceptar el cargo.

No tengo madera de burócrata ni paciencia para sortear los politiqueos de la corte imperial.

Como mejor estaba era patrullando las calles de Sun Do, tomando el pulso a la ciudad y sirviendo y protegiendo de forma directa a sus habitantes.

Por eso dimití de mis funciones y volví a mi puesto de comisaria de Sun Do. Al acabar el día siempre sé que he hecho algo de provecho.


Liu Kang

Mi leal compañero me advirtió: reclamar mi poder como Guardián del Tiempo podía tener consecuencias inesperadas.

Como casi siempre, fue premonitorio.

El proceso al que me había sometido causó daños irreparables en mi cuerpo. Recuperar mi poder me había costado la inmortalidad.

Aunque mi vida seguiría durando eones, al final moriría y...

Si algo me había enseñado la guerra contra el titán Shang Tsung, era que esta línea temporal no es segura sin protección.

Sin embargo, nunca había pensado en nombrar a un sucesor. ¿Quién podría sustituirme y proteger mi Nueva Era?

La respuesta, obviamente, es Geras.

Incansable y meticuloso, resulta perfecto para confiarle tan seria obligación.

Nadie conoce mejor que él las tentaciones del Reloj de arena. No tengo ninguna duda que las superará.


Mileena

Aunque me preocupaba la reacción de la gente, me reuní con Baraka para hablar de sus tarkatanos.

La sinceridad de sus palabras me conmovió. Accedí a visitar su colonia y a ver cómo vivía su gente.

Las condiciones eran atroces.

Este fue uno de los pocos errores de mi madre.

Como toda la gente del Mundo Exterior, trató a los tarkatanos con desprecio, mientras que lo que merecían era nuestra compasión.

La única manera de conseguirlo fue hacer pública mi aflicción, para demostrar a mis súbditos que hasta una emperatriz podía tener tarkat.

El escándalo de mi revelación fue sonado, pero con la ayuda de Kitana y Tanya, salí de él más reforzada que nunca como emperatriz.

Mi honestidad, empatía y resolución conquistaron a los pocos escépticos que quedaban. Ya no se cuestiona si puedo o no dirigir el Imperio.


Nitara

El complot de Quan Chi se ha desmoronado y, con él, mi plan para conseguir nuevos seres para saciar el hambre de mi pueblo.

Como yo había sido partidaria de colaborar con él, me han hecho responsable. Si no conseguía nuevos territorios para alimentar a Vaeternus, el Aquelarre me desterraría.

Justo entonces tuve una revelación:

No hacía falta conquistar reinos para alimentar a mi pueblo.

Solo tenía que capturar seres suficientes para criarlos. En cuanto se multipliquen, Vaeternus tendrá una fuente de alimentos ilimitada y renovable.

Solo me hacen falta algunos millares para comenzar. Es un número tan pequeño comparado con los miles de millones que hay en los reinos, que nadie se percatará si desaparecen.

Sin embargo, será más que suficiente para establecer el criadero y saciar la voracidad de Vaeternus.


Noob Saibot

Al volver en mí, recuperé mis recuerdos.

Me había transformado en una criatura del caos,

derrotado al titán Havik,

y había fracasado al enfrentarme a Liu Kang.

Sektor estaba obsesionada con encontrar una forma de purgar mi alma de la corrupción del titán Havik,

así que se sorprendió cuando le dije que no debía hacerlo.

Imbuir mi alma de caos no me dañó, sino que me enriqueció.

Al aceptar la aleatoriedad y el azar he accedido a nuevos y grandes poderes.

Ahora, mi kombate es menos predecible, más formidable y radicalmente más letal.

El titán Havik me concedió estos dones para fomentar su caos,

pero voy a utilizarlos para luchar por los Lin Kuei.

Liu Kang, los Shaolin, mi hermano y su clan se rendirán aterrados cuando deban enfrentarse a mi perfección.


Omni-Man

Desesperado por evitar la derrota, el titán Shang Tsung me había sacado de mi línea temporal para enfrentarme a Liu Kang.

Suponía que un viltrumita inclinaría la balanza a su favor.

Shang Tsung tenía razón, claro...

pero la ambición lo cegaba y no tuvo en cuenta que mi única lealtad es hacia el Imperio Viltrum.

En mi línea temporal, mi misión de pacificar la Tierra para Viltrum había quedado… incompleta.

Pensaba que podría redimirme entregando esta nueva línea temporal.

Nuevos reinos y nuevas especies servidos en bandeja.

Durante unos años, anexionar reinos satisfizo el hambre de conquista del Imperio...

pero mi pueblo no olvida nada…

Sabía que, antes o después, volveríamos a nuestra línea temporal, a la Tierra...

a terminar mi misión original.

*suspiro*

Solo espero que mi hijo haya podido prepararse.


Peacemaker

¿El proyecto Starfish?

¿Butterfly?

Una locura, los dos.

Pero no fueron tan jodidos como el proyecto Magician.

Me había metido en un buen fregado con Eclipso. El tío no deja de ser un puto dios.

Aun así, conseguí acorralarlo de alguna manera.

Se puso tan histérico que me envió aquí con un hechizo.

Supongo que pretendía acabar conmigo haciéndolo...

pero la verdad es que me siento como en casa.

Aquí hace falta paz.

Y los lugareños harán lo que sea necesario para conseguirla.

Que vengan Shao, Reiko o cualquier hechicero comehuevos.

Lanzaré mi arsenal a la primera.


Quan Chi

Aunque Ermac me había liberado de mi celda de Lei Chin, seguía estando prisionero.

No tenía aliados, benefactores ni forma clara de volver al poder.

Y vivo por el poder.

¿Por qué tendría que conformarme con las escasas habilidades de un hechicero subalterno?

Yo debería ser quien controla la historia y doblega a las personas y acontecimientos a su antojo.

Debería controlar el Reloj de arena y manejarlo como Guardián del Tiempo.

Mientras busco el Reloj de arena por los reinos, domino cada vez más la magia oscura que necesito para destruir a Liu Kang.

Es posible que mi misión dure una vida, pero merecerá la pena. Cuando venza...

habré alcanzado la omnipotencia.


Raiden

Si no hubiese sido por mi compañero divino, no habría sobrevivido a la batalla contra el titán Shang Tsung.

No obstante, conocerlo me ha hecho plantearme preguntas. ¿Por qué lo he sustituido en esta nueva era? ¿Por qué me han hecho mortal?

Lord Liu Kang me habló de la nobleza y rectitud de su Raiden, de su liderazgo inquebrantable en la defensa de la Tierra.

También me habló del lado oscuro de Raiden, que podía ser consumido por la ira y olvidar todas las normas por las que regía su vida.

Al hacerme mortal e incapaz de semejante ira, me estaban impidiendo seguir sus pasos.

Aunque entendía los motivos, me parecía que me habían hecho un flaco favor. Para sobrevivir a las próximas batallas, quizás me hiciese falta la ventaja que solo da la ira.

Dado que los Shaolin no podían ayudarme, busqué ayuda en otra parte, en alguien que avivase el fuego de mi interior y me ayudase a dominarlo.

Para ello, no había un profesor mejor que el gran maestro de los Shirai Ryu.


Rain

Para evitar ser capturado por la emperatriz Mileena, me uní a la cruzada de Havik en Seido. Allí invoqué más magia de la que creía posible y ahogué al viejo régimen.

La anarquía que tanto ansiaba Havik había llegado. Él estaba exultante, pero yo me quedé vacío y roto.

Si me hubiese conformado con ser el gran mago del Mundo Exterior y Shang Tsung no me hubiese tentado, ahora una gran ciudad no estaría en ruinas.

He causado una gran destrucción y he acabado con miles de vidas, todo por la ceguera de mi ambición.

He traicionado mi juramento, a mi soberana y a mi reino.

Estos delitos mayores merecen un castigo, así que aceptaré lo que decida la emperatriz.

Ahora mi única ambición es ser perdonado algún día.


Reiko

Con el general Shao fuera de la cárcel, empezamos a reclutar un ejército nuevo contra la familia real.

Aunque había mucho entusiasmo entre los reclutas, pocos valían para algo. La situación era tan lamentable, que el general tuvo que cambiar de estrategia.

Determinó que necesitábamos un arma devastadora.

Aunque no se refería a un objeto, sino a un monstruo: Onaga, el Rey Dragón.

El general me contó que las antiguas leyendas eran ciertas, que un remoto ancestro suyo había derrotado a Onaga y lo había atrapado dentro del monte Tsaagan.

El Rey Dragón, aún sigue ahí, con toda su furia contenida, esperando a ser liberada.

Debido a lo peligroso que es Onaga, el general no se atrevió a intentar domarlo antes, pero ahora cree que ya no tiene elección.

Aunque es posible que no sobreviva, acepto encantado esta misión. No puedo pensar en mayor honor que dar mi vida al servicio del General.


Reptile

Cuando hui del Mundo Exterior no pensaba que volvería, pero tampoco esperaba que la emperatriz me hiciese una oferta que no podría rechazar.

Para agradecerme mi ayuda contra la rebelión del general Shao, me pidió que fuese su emisario ante los zaterranos.

Volver a mi hogar con el sello de la casa real demostraría de una vez por todas que no había que temer a mi mutación...

y que no era ninguna vergüenza.

Para mi sorpresa, me dieron la bienvenida, pero sus cálidas sonrisas escondían un oscuro secreto.

Me topé con una colección de registros oficiales que mostraban que mi capacidad de cambiar de forma no es única.

Muchos zaterranos nacen con ella, pero el gobierno los mata para que no se extienda.

Se desconoce quién inició esta barbarie y quién la aplica ahora,

pero lo descubriré y pondré fin a esta locura.


Scorpion

En cuanto el titán Shang Tsung fue derrotado, Bi-Han y sus seguidores comenzaron a darnos caza.

Sobrepasados, huimos a Japón, donde nos refugiamos con una vieja amiga de la familia.

Solíamos jugar de niños, pero Harumi Shirai ahora era una mujer, la jefa de su clan.

Quedé asombrado por su fuerza, belleza e intelecto.

Harumi, indignada por la traición de Bi-Han, accedió a ayudarme a crear un clan nuevo que se enfrentase a él y defendiese la Tierra.

Su ayuda resultó inestimable. Según fue pasando el tiempo, nos hicimos íntimos.

En honor de Harumi y para rendir homenaje a mi nueva esposa, puse su nombre al clan: los Shirai Ryu.

Ahora la batalla contra mi hermano será de verdad.

Los Shirai Ryu no descansarán hasta vencer a Bi-Han y restaurar el honor de los Lin Kuei.


Sektor

Aunque había regresado al templo tras la derrota del titán Havik, seguía estando furiosa…

por la estupidez de Bi-Han, la traición de Kuai Liang y la deserción de Cyrax de sus Shirai Ryu.

Por eso, cuando Quan Chi llegó para negociar y se ofreció a eliminar a aquel clan advenedizo, lo escuché.

A cambio de sus servicios, Quan Chi me pidió que recuperara un amuleto del Templo de los Elementos.

No sería fácil, pues estaba bien protegido y custodiado…

pero merecía la pena intentarlo para acabar con los rivales de los Lin Kuei.

Sin embargo, encontré a Bi-Han antes que el amuleto.

¡Estaba allí, prisionero y olvidado, a pesar de que Liu Kang había prometido restituirlo!

Tras rescatar a Bi-Han, no volví a pensar en recuperar el tesoro de Quan Chi.

Nunca perdonaré la traición de Liu Kang.

Que sea un dios no me impide buscar venganza.


Shang Tsung

Tras escapar de la cárcel de Lei Chin, me persiguió la policía imperial. Necesitaba un lugar donde esconderme y recuperarme mientras buscaba la manera de proceder.

Sabía que el remoto cantón de mi juventud sería perfecto. Para evitar ser capturado, viajé por mar.

No podía ni imaginar la colosal tormenta que se avecinaba.

Mi balsa improvisada terminó hecha pedazos. Cerré los ojos, aguardando la muerte y esperando que el Infierno no reclamase mi alma.

Cuando volví a abrirlos, no aparecí en el Infierno, sino en una isla desierta. Por las ruinas deduje que había estado habitada por grandes hechiceros.

En las cuevas que había bajo las ruinas, vi lo que solo puedo describir como un Pozo de las Almas. En cuanto sepa cómo esgrimir su poder, seré invencible.


General Shao

Había perdido la batalla, pero la guerra no ha terminado.

No dejaré de luchar hasta que el trono del Mundo Exterior sea mío. Es ridículo que pensasen que la cárcel de Lei Chin me retendría.

Una vez libre, me puse a planificar mi siguiente campaña. Necesitaría un ejército imbatible para derrocar a Mileena.

Por desgracia, la mayoría de mis antiguos soldados carecían de valor para cumplir mis estándares. Para reconstruir mi ejército tendría que encontrar nuevos reclutas.

La tarea...

está resultando mucho más fácil de lo que esperaba.

La "edad de oro" del Mundo Exterior ha dejado a muchos atrás. Sin esperanza y sin poder, acuden presurosos a mi llamada para derrocar el gobierno de Mileena.


Sindel

Conforme me envolvía la oscuridad, miré fijamente a mi familia por última vez. No esperaba volver a verlos hasta que sus almas se uniesen a la mía en el Bosque Viviente.

Milagrosamente, mi querido esposo me salvó del olvido.

Aunque no pudo salvar mi cuerpo, Jerrod había conservado mi alma. Al igual que él y tantos otros, ahora formo parte de Ermac.

No obstante, no hay sosiego en nuestro reposo. Las almas reunidas dentro de Ermac tienen sus propias necesidades y planes. Antes de poder hablar con una sola voz, debemos alcanzar un consenso.

Había pensado que, como antiguos soberanos del Mundo Exterior, Jerrod y yo mantendríamos el dominio, pero aquí estamos: dos almas de entre miles, luchando por el derecho a ser escuchadas.

Si hay algo que hacemos bien juntos, es luchar. Ganaremos el derecho a gobernar Ermac igual que habíamos gobernado el Mundo Exterior.

Y lo haremos en beneficio de todos.


Smoke

Kuai Liang y yo trabajamos duro para crear nuestro nuevo clan, pero hasta con la ayuda de su amiga Harumi, la tarea no fue fácil.

El mayor problema fue encontrar a los iniciados correctos.

Una noche, mientras caminaba por el exterior del recinto de Harumi, sufrí un ataque.

Al principio pensé que era un asesino Lin Kuei, pero sus golpes eran demasiado vacilantes y rabiosos.

Resultó que mi atacante era un muchacho sin hogar y hambriento, y su agresión era fruto de la desesperación. Necesitaba dinero para poder comer.

Era como verme a mí mismo quince años antes. Habría terminado igual que él si los Lin Kuei no me hubiesen acogido.

Así pues, llevé al chico a Kuai Liang, que también apreció su ímpetu. Lo convertimos en nuestro primer iniciado.

Su nombre era Hanzo Hasashi.


Sub-Zero

Había liberado a los Lin Kuei de la esclavitud de Liu Kang. Ahora éramos los dueños de nuestro destino y podíamos ocupar nuestro lugar entre las grandes naciones de la Tierra.

Sin embargo, para conquistar y conservar territorios hacía falta un ejército enorme. Necesitaba más kombatientes para que nuestra presencia se impusiera.

En ese momento me acordé de los guerreros del dragón de Shang Tsung. Un ejército así sería imparable.

Aunque traficar con una magia tan potente llamaría sin duda la atención de Liu Kang. Sektor aconsejó que evitásemos ser detectados construyendo el ejército con ciencia, no con magia.

Hemos invertido mucho en este empeño y estamos empezando a ver los resultados. Una vez más se demuestra la intensidad del genio de Sektor.

Cuando terminemos, la Tierra satisfará nuestros deseos y escuchará nuestras exigencias. Si no, se enfrentará a la ira de los Lin Kuei.


T-1000

Se desconoce cómo llegó Terminator a esta línea temporal...

pero el peligro que supone es bien sabido.

Cuando comenzó su frenesí asesino, se horrorizó todo el mundo en los reinos.

Bueno, menos Sektor.

Para ella, era el arma perfecta que volvería a los Lin Kuei invencibles en cuanto estuviese en su arsenal.

Cuando lo capturó, Sektor trabajó sin descanso para apropiarse de la mente cibernética de Terminator...

pero infravaloró su inteligencia artificial.

Se liberó y pronto tomó el control de la fábrica de Sektor.

Poco después estaba produciendo terminators por millares.

Han causado muerte y destrucción a una escala inimaginable. Ni siquiera mis poderes divinos pueden detenerlos.

Nos estamos quedando sin opciones y sin tiempo.

Si no encontramos una respuesta pronto, los seres de carne y hueso de esta línea temporal serán exterminados.


Takeda

A una serpiente se la mata cortándole la cabeza.

O las cabezas, en el caso de la yakuza.

Kenshi decía que era imposible...

pero él no sabía que los jefes de las familias iban a reunirse para hablar de negocios y solucionar las disputas.

Podría decapitarlos a todos de un solo golpe.

Esperé mientras bebían whisky y negociaban.

Llegó el momento, pero se abrió un portal de fuego y lo interrumpió.

Aparecieron unos hombres a los que no había visto nunca.

A juzgar por las reverencias y las miradas de los jefes, estaba claro que eran los mandamases.

Tras escucharlos, supe que lideraban el Dragón Rojo, un antiguo clan que está detrás de todas las familias del crimen de la Tierra.

Podía aplastar a la yakuza, pero sabía que el Dragón Rojo la reemplazaría. Y posiblemente por algo peor.

Me enfrento a un nuevo y poderoso enemigo en mi guerra contra el inframundo. Uno que nunca vi venir.

O acabo con él o muero en el intento.


Tanya

Hacía poco que había conocido a Li Mei, pero...

había oído historias de cómo las matronas superiores de Umgadi la culpaban por no haber impedido el asesinato de Jerrod...

y de cómo se marchó en desgracia en lugar de aceptar el castigo.

Sin embargo, esas historias no encajaban con la mujer que ahora conocía. Li Mei no habría sido nunca tan negligente.

Al final descubrí la verdad.

Los fracasos y errores que habían llevado al asesinato del Emperador...

eran el resultado de malas decisiones tomadas por las propias matronas superiores. Hicieron de Li Mei su chivo expiatorio.

Cuando la emperatriz se enteró, quiso disolver a las Umgadi...

pero la convencí de que podían reformarse.

Para asegurarse de ello, me puso al mando.

Esta responsabilidad sagrada es un gran honor.

Las Umgadi, mis hermanas, son mi vida. No dejaré que desaparezcan por las acciones de cuatro egoístas.


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